CARRO INTELIGENTE PARA SUPERMERCADOS

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CIENCIA UANL / AÑO 22, No.96 julio-agosto 2019

¿Alguna vez has visto a una persona con muletas batallar en el supermercado? ¿O alguien te ha pedido que le indiques si el producto que lleva es el que tiene apuntado en su lista? A éstos y otros problemas se enfrentan las personas con movilidad reducida (ya sea que vayan en muletas o silla de ruedas) o debilidad visual cuando se trata de efectuar las compras de la despensa. Pero déjame decirte que esto está por terminar, pues investigadores de la Universidad de Salamanca (España) han desarrollado un carrito revolucionario que facilitará la adquisición de productos en los supermercados, sobre todo a las personas con movilidad reducida. El carro será capaz de seguir al usuario por todos los pasillos, contabilizar los productos incorporados y hasta ofrecer información y consejos sobre nutrición.

“El objetivo principal es el diseño y la construcción de un carro autónomo capaz de seguir la trayectoria de una persona dentro de un supermercado”, explica Gabriel Villarrubia González, investigador del Departamento de Informática y Automática de la institución académica salmantina. Para ello, la persona sólo tiene que levantar los brazos y el sistema de reconocimiento visual se sincroniza. Si se trata de personas que no pueden realizar este movimiento por llevar muletas o ir en silla de ruedas, la sincronización también se puede realizar mediante comandos de voz.

A través de una aplicación móvil, el cliente hace su lista en casa. Una vez que llega al supermercado, la información pasa al carro de la compra elegido y el sistema va identificando los productos adquiridos. Además, no sólo los contabiliza y los tacha de la lista, sino que informa al usuario el importe acumulado en tiempo real.

Además, “dado que el etiquetado de los productos presenta dificultades para las personas mayores o con problemas visuales, el carro es capaz de detectar cuál es el alimento que se ha escogido y reproduce, por ejemplo, los ingredientes o la composición química”, comenta el investigador. Esto es especialmente importante en el caso de las intolerancias alimentarias. Asimismo, la experiencia se enriquece aún más porque, si el cliente lo desea, el sistema puede informar de posibles recetas en función de los alimentos que se incorporen.

“La principal tecnología utilizada en el proyecto es el reconocimiento de imágenes, que se usa para identificar al usuario y así acompañarle por todo el supermercado. También incorporamos sensores RFID, que se emplean para la identificación de los productos. Finalmente, otra tecnología importante es el Bluetooth, mediante la cual los carritos se pueden guiar por los pasillos”, apunta André Salas, investigador implicado en el proyecto.

La implementación del sistema en un supermercado convencional es sencilla y ofrece muchas ventajas no sólo a los clientes, sino también a los gestores de estos negocios. Sin duda se trata de un gran avance que ayudará mucho a las personas a quienes va dirigido, aunque, aquí entre nos, yo creo que a más de uno nos gustaría poderlo usar (fuente: FGUSAL/DICYT).