¿ADIÓS A LAS PICADURAS DE MOSQUITOS?

Share This
Etiquetas

¿No te ha pasado que escuchas el zumbar de un mosquito, al mismo tiempo sientes comezón en una pierna o en una mano y cuando te rascas te percatas de una roncha? Sí, es señal de que el mosquito que zumba ya te picó. Y es que la mala fama de los mosquitos no se debe únicamente al insufrible ruido que producen cerca de tu oreja antes de dormir, ni a el ardor después de haber padecido una de sus picaduras. Estos insectos, además, son vectores que pueden transmitir enfermedades infecciosas como el dengue, la malaria o la fiebre amarilla.

Pero no todo es negativo, ya que investigadores de la Universidad de Rockefeller (EE. UU.) han encontrado una posible solución a la transmisión de estas infecciones a través de los mosquitos. Su estudio, publicado en la revista Cell, propone el uso de sustancias para inducir una sensación de ‘empacho’ en los insectos, bloqueando así su interés en atacar nuevas víctimas para saciar su sed de sangre. Y no, no se trata de los tradicionales insecticidas que huelen mal y no funcionan.

A diferencia de los humanos, que suelen recobrar el apetito en pocas horas, los mosquitos tardan varios días en volver a tener hambre después de llenar el estómago. Este fenómeno atrajo la atención de los investigadores ya que, al menos durante un tiempo, se conseguía de alguna forma alejar a los insectos de sus ansias por picar. Los expertos plantearon la hipótesis de que ciertas hormonas eran responsables de la atracción de los mosquitos hacia los humanos y que, tras alimentarse, había ‘algo’ que mermaba la apetencia, anulado así el efecto de estas hormonas.

Por esta razón, los investigadores centraron su estudio en entender estos mecanismos que regulan el hambre y la saciedad en la especie Aedes aegypti, conocida por ser el principal vector de los virus que causan el dengue. Los científicos tomaron la decisión de emplear medicamentos dietéticos, diseñados en principio para humanos, con el fin de comprobar si éstas también podrían suprimir el ansía por comer en los mosquitos.

Al administrar el fármaco que actuaba sobre el receptor, los mosquitos se mostraron indiferentes ante las hormonas humanas o el olor de la sangre. El laboratorio identificó el receptor NPYLR7, responsable de si al mosquito le entraba hambre o no. Después, realizó pruebas en la respuesta de este receptor en células de cultivo con más de 265,000 compuestos para determinar cuáles lo activaban. Una vez que identificaron los mejores candidatos, probaron 24 de ellos directamente en los mosquitos y encontraron los 18 que mejor funcionaban.

Estas sustancias actuaban como los medicamentos, al inhibir las conductas de alimentación y, por lo tanto, de picadura, cuando los mosquitos estaban en contacto con hormonas humanas o el olor de sangre caliente (fuente: Duvall et al. (2019). Novel small molecule agonists of an Aedes aegypti neuropeptide Y receptor block mosquito biting behavior. Cell. DOI: S0092-8674(18)31587-3)