¿Por qué los niños son incansables?

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CIENCIA UANL / AÑO 21, No.90 julio-agosto 2018

¿Alguna vez has jugado con tu hermanito o tu sobrino, y después de varias horas te descubres cansado, pero él aún tiene mucha energía? Pues déjame decirte que no sólo te pasa a ti, cualquiera que haya pasado una tarde jugando con niños habrá comprobado que son capaces de continuar saltando y corriendo cuando los adultos ya están extenuados. Ahora la ciencia explica por qué: los músculos infantiles no sólo muestran gran resistencia a la fatiga, sino que también se recuperan del ejercicio de alta intensidad más rápidamente que los atletas adultos.

Estos han sido los resultados de un estudio publicado en Frontiers in Physiology, el cual compara la producción de energía y la recuperación muscular tras el ejercicio en grupos de niños y sus mayores, tuviesen o no rutinas deportivas.

Según los investigadores, el estudio servirá para desarrollar el potencial atlético de los más pequeños y conocer los cambios que sufre nuestro cuerpo a lo largo de la vida. Además, podría arrojar luz sobre cómo influye la actividad física en el riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes.

“Los niños se pueden cansar antes que los adultos en muchas actividades físicas ya que tienen una capacidad cardiovascular limitada, movimientos menos eficientes y necesitan dar más pasos para recorrer una misma distancia”, explican en su estudio Sébastien Ratel, profesor de Fisiología del Ejercicio en la Universidad de Clermont Auvergne (Francia), y Anthony Blazevich, profesor de Biomecánica en la Universidad de Edith Cowan (Australia), “sin embargo, nuestro estudio muestra que los niños han superado algunas de estas limitaciones gracias al desarrollo de músculos resistentes a la fatiga y la capacidad de recuperarse rápidamente del ejercicio de alta intensidad”, aclaran.

Según investigaciones anteriores, los niños tardaban más en agotarse que los adultos sedentarios al practicar actividades físicas. Esta vez, los autores sugieren que su energía se puede comparar incluso con la de los atletas, aunque hasta ahora no existía evidencia de ello. A pesar de que el estudio no ha contado con participación femenina, los autores creen que los resultados con niñas y mujeres serían similares.

Según concluye el estudio, esto podría ayudar a optimizar el entrenamiento físico en niños, haciendo que lo desempeñen mejor y lo disfruten más (fuente: SINC).