Apuestan a colonizar la Luna

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CIENCIA UANL / AÑO 21, No. 88 marzo-abril 2018

Uno de mis escritores favoritos dijo un día: “Cualquier cosa que un hombre puede imaginar, otros hombres lo pueden hacer real”; y tenía razón, pues él escribió libros como De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna. Adivinaste, se trata de Julio Verne, y él, al igual que Ray Bradbury y los hermanos Méliès, escribieron sobre habitar el satélite natural de la Tierra.

Déjame decirte que si lo que quieres no es dar una vuelta virtual, sino algo más real, en un sofisticado centro de investigación, científicos japoneses intentan resolver cómo pueden diseñar un espacio habitable en la Luna, en el que se puedan cultivar alimentos. Su apuesta es desarrollar, en un poco más de una década, todas las herramientas para lograrlo.

Las primeras colonias espaciales estarán en túneles en la Luna, donde Japón prevé que los humanos se instalen en 2030 en enclaves autosuficientes que ya están siendo diseñados por el Centro de Investigación de Colonias Espaciales (RCSC) nipón.

Establecido en noviembre de 2017 y liderado por la primera mujer japonesa astronauta, Chiaki Mukai, este RCSC, dependiente de la Universidad de Ciencias de Tokio (TUS), tiene la tarea de desarrollar la tecnología óptima para garantizar la supervivencia en el espacio.

Bajo esta perspectiva, actualmente trabajan en resolver cuatro grandes problemáticas: el diseño de un espacio habitable con capacidad de abastecerse de energía y almacenarla, con tecnología para reciclar aire y agua y en el que se puedan cultivar alimentos. A lo que le apunta el RCSC es a construir una especie de cápsula bajo la superficie de la Luna, una ubicación ideal para protegerse de los efectos de la radiación.

Según Mikai, “en el futuro imaginamos que podría haber varios módulos de vida acoplados los unos a los otros”, así como instalaciones en la superficie, orientadas para estancias cortas y uso turístico.

Para garantizar la viabilidad de esta residencia, los científicos están priorizando el estudio del uso de la termoelectricidad (producción de electricidad por calor) para el abastecimiento de energía y el diseño de un dispositivo que se instalaría en la pared.

La diferencia de temperatura entre el interior de la colonia y el exterior es mucha (de los +10/30°C del interior a los +90/130°C del exterior durante el día y los -170/230°C de la noche), lo convierte en un sistema idóneo.

Hasta ahora, el equipo japonés centra sus estudios en el siliciuro de magnesio (Mg2Si), un compuesto benigno que cuenta con reservas naturales abundantes con un tiempo “de vida” de una década, un periodo que podría ser superior en mejores condiciones en el espacio. Cómo asegurar la producción de alimentos es otro de los puntos en los que trabajan los investigadores del RCSC. En un pequeño invernadero realizan pruebas con papas, tomates, albahaca y lechugas sumergidas en agua en vez de plantadas en tierra.

Asimismo, se trata de obtener plasma por primera vez en estado líquido de manera artificial a partir de orina, para crear un compuesto capaz de ayudar a abonar los cultivos y mantener el agua libre de algas (Fuente: Efe).