Biohacking, la otra ciencia

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La ciencia es una de las disciplinas del ser humano que más desarrollo ha tenido. Las investigaciones científicas han servido para entender y mejorar, cada vez más, nuestro entorno y la calidad de vida.

A pesar de la cantidad de laboratorios y universidades que apoyan la tarea científica, los valores éticos y morales respecto a los “límites” que la ciencia debe tener han llevado a muchos de los investigadores a buscar plataformas alternas para desarrollar sus proyectos.

Este tipo de ciencia es llamada “biohacking”, biología de garaje o biología DIY (hazlo tú mismo, por siglas en inglés). Esta plataforma es flexible respecto a las personas que la practican, pues los laboratorios que resguardan este tipo de investigaciones mantienen una política de puertas abiertas con la cual se puede, investigar, desarrollar o experimentar sin la necesidad de formación académica especializada.

Esta práctica nace alrededor de la primera década del siglo XXI, y una de sus líneas más comunes es trabajar directamente con el cuerpo humano, es decir, echar mano de la tecnología para mejorar el funcionamiento del cuerpo y mente del ser humano.

Algunos críticos mencionan que la creación de estas plataformas no se debe a la falta de “apoyo” en las instituciones, sino a la idea de la búsqueda de un ser humano perfecto, puesto que los resultados más sorprendentes del biohacking apuntan a los inicios del hombre ciborg ya que se aleja de muchos estatutos y normas de la investigación científica.

Uno de los experimentos más notables fue el de un científico estadounidense que insertó imanes en sus oídos para probar el sistema de orientación que tienen los murciélagos en la oscuridad. También existen los casos en los que las empresas han optado por lanzar al mercado implantes de chips en el cuerpo capaces de producir una base de datos altamente provechosa para los tratamientos médicos, la cual incluiría datos como el ADN y padecimientos hereditarios que podrían tratarse a tiempo y de manera más eficaz.

Uno de los experimentos más recientes es el del científico Andrew Pelling en  su laboratorio de la Universidad de Ottawa que ha desarrollado una oreja a través de la implantación de células humanas en el tejido de una manzana. Los científicos revelan que el avance fructífero de esta investigación supondría un nuevo paso en la creación de “implantes”, ya que podrían reproducirse huesos, músculos y órganos de esta misma forma.

Yolanda Rodríguez Rodríguez

Cómo los científicos consiguen crear una oreja artificial a partir de una manzana. (28 de febrero de 2017). Recuperado el marzo de 2017, de http://www.bbc.com/mundo/media-39121357

Jiménez, J. (01 de marzo de 2017). Logran crear una oreja humana a partir de una manzana. Recuperado el Marzo de 2017, de https://www.adslzone.net/lab/ciencia/logran-crear-una-oreja-humana-partir-una-manzana