Registran áreas desconocidas de la corteza cerebra

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CIENCIA UANL / AÑO 19, No. 81, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2016

“Está vivo, vivo”, así traducen algunos países la frase que menciona el Dr. Frankenstein al dar vida a un hombre hecho a partir de diversas partes de otros cuerpos, entre éstas un cerebro. Al ver esta película o leer la novela de M. Shelley no podemos evitar preguntarnos ¿cómo es posible hacer esas conexiones?, es decir, ¿cómo conectar el cable rojo y el azul del cerebro con los correspondientes del cuerpo para que éste pueda funcionar?

Durante años se pretendió hacerlo mediante lobotomías o bien “robando” el cerebro de algunas personas fallecidas con el fin de diseccionarlos, estudiarlos y saber más acerca de este órgano indispensable para la vida humana. El desarrollo de un mapa preciso y de alta resolución de la arquitectura microestructural (o estructura local), la conectividad y la función del cerebro humano ha sido, durante mucho tiempo, un objetivo difícil de alcanzar de la neurociencia, debido a problemas técnicos. Aunque se pudo avanzar creando mapas de la corteza cerebral, muchas veces, hasta la fecha, eran incompletos e incompatibles.

Pero investigadores de la Universidad de Washington (San Luis, EUA) y de otras instituciones internacionales han realizado un mapa de 97 nuevas áreas de la corteza cerebral humana, además de confirmar otras 83 que ya se conocían previamente. Para ello, han desarrollado un software que detecta automáticamente la huella digital de cada una de estas áreas en los escáneres cerebrales de un individuo.

Financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EUA (NIH), a través de su Proyecto Human Connectome (HCP), este software ha mapeado las áreas mediante la incorporación de datos procedentes de múltiples medidas de imagen cerebral no invasiva que se corroboran entre sí. Los investigadores han creado este nuevo mapa perfeccionado del cerebro usando diversos tipos de imágenes por resonancia magnética para medir la arquitectura cortical, la actividad, la conectividad y la topografía del córtex de 210 adultos jóvenes sanos, participantes en el proyecto HCP.

Además de sus aplicaciones en neurocirugía, este mapa también podrá servir para indagar sobre la evolución cognitiva de los seres humanos en comparación con otros primates.

Fuente: Glasser, M.F., et al. (2016). A multi-modal parcellation of human cerebral cortex. Nature. 20 julio 2016.