Entre la fe y la guerra

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JOSÉ LORENZO ENCINAS GARZA*

CIENCIA UANL / AÑO 19, No. 78, MARZO-ABRIL 2016

El encuentro de dos mundos en el noreste de México a través de la gráfica rupestre

Durante buena parte de la historia, los antiguos habitantes del noreste de México dejaron la prueba de su existencia en los frontones pétreos: escenas de caza, rituales religiosos y muchas manifestaciones rupestres esparcidas en la accidentada geografía de esta región de nuestro país. Sin embargo, una vez llegados los europeos, la situación cambió, aunque las crónicas describen a los pobladores originales como salvajes, carentes de cultura, en realidad sólo se trataba de una versión parcial, un punto de vista que justificaba las acciones de exterminio por parte del invasor.

En el caso del Nuevo Reino de León, hasta 1870 se le conoció como “Tierra de Guerra Viva” por los constantes ataques de los grupos indígenas a la población, invasiones que se extendieron aun después de consumada la Independencia.

Los encuentros indígenas y europeos quedaron impresos en la roca de muchas formas, como representaciones de acciones de guerra, secuestros de personas, caballos, cruces evangelizadoras, hasta partes de guerra; en pocas palabras, el choque no pasó desapercibido.

En el trabajo “El choque de dos culturas en el arte rupestre de Coahuila”, Solveig A. Turpin y Herbert H. Eling, Jr. enumeraron la importancia que para las tribus antiguas tuvieron los encuentros con los europeos: “Aunque los estilos cambiaron a través del tiempo, la disyunción más dramática resultó de la invasión de europeos con su religión ajena, armas, ropa y animales domésticos. La aniquilación de las tribus de guerreros y la asimilación de la gente indígena causaron un cambio drástico temático, primero en los símbolos y atavíos cristianos, eventualmente a los de la era moderna”. (1)

Ahora bien, es claro señalar que a todas estas manifestaciones del encuentro entre las tribus originarias y los europeos las podemos catalogar como parte de la gráfica histórica, aunque esta simbología utiliza la técnica milenaria de pintar y grabar en piedra, no obstante retrataba escenas de un periodo que podríamos explicarlo con base en la historia.

En resumen, la gráfica gira en torno al conflicto entre la gente indígena que defendía su territorio y los europeos que intentaban quitárselo y para ello utilizaron su vieja técnica ancestral de pintura rupestre y petroglifos.

Para Rufino Rodríguez Garza, cronista e historiador, el ocaso de las tribus de esta región se presentó con la llegada de los españoles.

Para finales del siglo XVI, llegaron a estos territorios los colonizadores, no confundir con los conquistadores. El sur y centro de lo que ahora es México se conquistó, hubo enfrentamientos y ganó la tecnología, el fierro, la pólvora, los caballos y otra visión de las cosas. En el norte, los nativos vieron con curiosidad a los recién llegados, pero al tiempo los fueron matando y esclavizando, comenzando una fuerte oposición a los europeos y a sus aliados tlaxcaltecas que llegaron en 1591. Aquí la lucha fue de guerrillas, atacar y huir, incendiar haciendas y refugiarse en lo más agreste del desierto. (2)

 

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Entre la fe y la guerra

El ocaso de las tribus originales del norte de México inicia desde la llegada de los europeos. Los invasores del mundo chichimeca llegaron con dos mensajes muy claros para las tribus originales: la cruz y la espada.

Como todo proceso, la colonización del norte fue difícil y lenta, pues los europeos tenían que estar alertas a los sorpresivos ataques de los indios. En las acometidas, los naturales se llevaban ganado, mujeres y niños para luego incendiar los asentamientos.

Los encuentros entre los europeos y los nativos quedaron plasmados en la roca como representaciones de acciones de guerra, secuestros de personas y caballos, cruces evangelizadoras, hasta partes de guerra. Este proceso de dominio bien se puede simplificar de la siguiente manera: esclavización, asimilación y extermino.

Algunos expedicionarios, como el acaudalado portugués Luis Carvajal y de la Cueva, tuvieron una amplia trayectoria como vendedores de esclavos negros e indios.3 El territorio de Coahuila y Nuevo León se convirtió en proveedor de esclavos para las minas de Zacatecas y en otros casos hacia lugares distantes como las Islas del Caribe. (3)

Uno de esos encuentros entre los naturales y los europeos quedó impreso en una pared en el municipio de Mina, Nuevo León, y se encuentra muy cerca de la población de Espinazo. Ahí, justo en la orilla del cauce seco de un arroyo, se encuentra un caballo pintado en tonalidades rojas, al lado de otras pinturas rupestres. La pintura en color rojo, que se pude remontar a inicios del siglo XVII, retrata las imágenes de un caballo sin jinete, el motivo fue elaborado utilizando las mismas técnicas de elaboración del arte rupestre en la zona.

Otro trazo que tiene relación con el caballo se encuentra en los límites de La Azufrosa, en Ramos Arizpe, y el ejido El Milagro, en García, Nuevo León. El petroglifo detalla de una manera muy precisa la escena del robo de un caballo por parte de un grupo de indios; cabe mencionar que este petroglifo pudo pormenorizar un encuentro sucedido hacia el siglo XVII. En el petroglifo se puede ver a los naturales utilizando arcos y flechas en actitud hostil y se percibe a simple vista la perspectiva de movimiento de la escena. (4)

La señal de la cruz

La cruz es sin duda el símbolo más recurrente de la influencia del cristianismo en el arte rupestre. Una imagen muy común en los sitios con arte rupestre es el motivo de la cruz cristiana, y por el estilo ajeno a la mayoría de los trazos intuimos que se trata de una especie de exorcismo para santificar estos lugares y alejar a los demonios adjudicados a las creencias religiosas.

Una prueba de lo anterior la encontramos en Paredón, Coahuila, en una enorme roca, al lado de lo que pensamos se trata de un conteo. Es un sitio de altura considerable, el grabado podía ser visto desde lo alto, en lo que se supone era el camino más importante que comunicaba a la zona de Paredón con la antigua ciudad de Monterrey.

Los misioneros fueron pieza clave en la expansión del dominio español en el noreste de la Nueva España: en algunos sitios se puede ver a detalle cómo ocurrió el contacto. Los misioneros que incursionaron en Nuevo León, Coahuila y Texas fueron franciscanos de los colegios de Santa Cruz de Querétaro y de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. (5)

Muchos de los primeros pobladores europeos del noreste de México eran portugueses judíos recién convertidos al cristianismo, en cambio, numerosos misioneros eran de origen vasco. Prueba del origen de los predicadores puede ser visto en la Cruz Vasca, mejor conocida como Lauburu, que se encuentra grabada en el sitio “San Felipe”, en Ramos Arizpe, Coahuila. En una de las grandes piedras se percibe a simple vista a detalle la “Cruz Vasca”, además de dos palomas que simbolizan el Espíritu Santo y una fachada de un templo católico.

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Escenas de guerra

En los cañones y cerros de General Cepeda, al sur de Coahuila, sobre las rocas esparcidas a lo largo de 12 kilómetros de la serranía de Narigua, justo en las crestas cercanas a los ranchos, Rincón del Toro y Loma de Julio, se encuentran labradas escenas de la conquista y colonización. Hombres a caballo e indios que los atacan con arco y flecha son la prueba de las duras batallas que se llevaron a cabo hacia finales del siglo XVI.

También, al norte de Coahuila, se localiza el sitio San Antonio de los Álamos, anteriormente conocido como Acatita la Grande. El lugar por muchos años fue un punto de encuentro entre la vastedad del norte de la Nueva España y el aún estado mexicano de Texas, antes de que éste se convirtiera en parte de la Unión Americana.

De acuerdo a Solveg Turpin, la sierra San Antonio fue una legendaria guarida de forajidos que se refugiaban en los cañones, de los soldados españoles, posteriormente de los mexicanos y luego de la guardia americana. (6)

En este lugar se pueden apreciar pinturas rupestres en las que se detallan los encuentros entre el blanco invasor y los naturales del noreste de México. A decir del maestro Carlos Cárdenas, en “Arte y magia en el Coahuila nómada”, se trata de dibujos en los que los nativos invocaban algún tipo de magia simpática donde simbólicamente se enfrentaban al invasor español y lo derrotaban. (6)

A este tipo de arte rupestre se le conoce como Plains Biographic, una peculiar forma que caracteriza a un estilo que comprende una extensión que abarca desde el sur de Canadá hasta el norte de México. El caballo y el atuendo de los indios suelen ser los motivos más comunes en los que se muestra este estilo. (1)

Turpin (6) detalla que esta pintura rupestre ilustra una emboscada en la que participan diversas tribus. En la entrada de una gruta se puede apreciar una inscripción pintada en la roca que al parecer es la respuesta española a los jinetes sin cabeza. Tan importante fue esta batalla que los españoles decidieron dejarlo en la roca como una contestación a la costumbre indígena de pintar en piedra los hechos sucedidos en contra de los españoles.

el Cap.n D.n Josef Ventura Moreno con los Oficiales, Tne. Menchaca yden Cor tes, y Alfs Pacheco, y las tropas de Coahuila: Atacó una numerosa gandulada de Yndios, matando 3, y muchos eridos, en la Sierra de la Rinconada, y quitó toda la Cavallada Mulada, y todo el Pillage, quedando eridos Tne. Cortés, y dos Soldados En 6 de Marzo 1784 (o 1786)

Traducción del escrito en la pared rocosa.

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* Milenio Diario.

Contacto: nichocolombia@gmail.com

Referencias

1. Turpin, Solveig A y Herbert H. Eling, Jr. El Choque de Dos Culturas en el Arte Rupestre de Coahuila. http:// www.coahuilense.org/Ponencias/ChoqueWebtxt.pdf. Visto 5 agosto 2014. 2. Rodríguez, Rufino. Conferencia gráfica histórica.

2 de abril 2008. Ramos Arizpe, Coahuila.

3. Del Hoyo, Eugenio (1974). Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). Al Voleo, p. 109.

4. Flores Ventura, José. “El asalto de Ojo Frío”. Periódico de Saltillo, febrero 2014. http:// www.elperiodicodesaltillo.com/2011/2011febrero.

5. Alessio Robles, Vito (1970). Coahuila y Texas en la época colonial. Ed. Porrúa.

6. Cárdenas, Carlos (2001). Arte y magia en el Coahuila nómada. Gobierno del Estado de Coahuila, México.

7. Griffen, William B. (1988a). Apaches at War Peace the Janos Precidio 1750-1858. University of New Mexico Press, Albuquerque.

8. Griffen, William B. (1988b). Utmost Good Faith Patterns of Apache-Mexican Hostilities in Northern Chihuahua Border Warfare, 1821-1848. University of New Mexico Press, Albuquerque.

9. Rivera Estrada, Araceli. “Monogramas rupestres misioneros en la zona serrana meridional: La Muralla, Galeana, N.L.”. http://www.rupestreweb.info/ lamurallagaleana.html. Visto 2 septiembre de 2014.

10. Rivet, María Carolina. Cruces e iglesias en un contexto chullpario. Arte rupestre colonial en las tierras altas atacameñas. Nuevo Mundo. Mundos Nuevos. http:// nuevomundo.revues.org/64960 Visto 5 de Julio 2014

11. Rodríguez Rufino. (2014). “Acebuches”. Periódico de Saltillo. http:// www.elperiodicodesaltillo.com. Visto 12 de mayo de 2014.

12. Sheridan, Cecilia. (1999) El yugo suave del evangelio: las misiones franciscanas de Río Grande en el periodo colonial. Centro de Estudios Sociales y Humanísticos, México.

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