CULTURA MAKER: el valor que tiene compartir lo que sabes hacer

MARTÍN SANTIAGO DOMÍNGUEZ GONZÁLEZ*, DANIEL MOCENCAHUA MORA*,
JUAN MANUEL GONZÁLEZ CALLEROS*

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

En la actualidad se accede a Internet para ver videos tutoriales o consultar en redes sociales para obtener respuestas o recomendaciones de cómo reparar, construir o hacer lo necesario para resolver ciertos problemas y satisfacer algunas de nuestras necesidades. Seguramente esto suena familiar y sea algo que comúnmente se hace.

Esta forma de acceder al conocimiento ha permitido aprender cosas de manera práctica y ha fomentado hacerlas por uno mismo. Eso ofrece una gran satisfacción por lo aprendido y la sensación de bienestar al solucionar algún problema. Este aprendizaje permite rediseñar y mejorar el resultado buscado.

Si bien una persona puede saber muchas cosas, no lo sabe todo. Por eso es muy importante compartir con otros lo que sabemos hacer, acción clave para aprender que representa un gran valor en la sociedad. Compartir el qué, cómo, con qué y para qué haces cosas es lo que se conoce como Cultura Maker.

Esta cultura es el resultado de las ideas y conocimiento que han trascendido alrededor del mundo del movimiento Maker, que surge en Estados Unidos, con la idea de que cualquier persona pueda realizar sus propios proyectos y productos, con la ayuda de la tecnología. Esto supone un cambio respecto a la forma de enseñar y aprender tecnología, que emana de una nueva relación de la tecnología y la sociedad donde el conocimiento existente se comparte a través de Internet y redes sociales entre las personas.

Además, se caracteriza porque las personas hacen cosas con sus propias manos, filosofía conocida como DIY (Do It Yourself) que significa hazlo tú mismo. Además, las personas pueden hacer con otros, denotada como DIWO (Do It With Others), y así trabajar en ambientes de colaboración donde la comunicación tiene un papel muy importante y que se da a través de las redes sociales, ya sean reales o virtuales (Peppler y Bender, 2013).

El primer uso del término maker ocurrió en 2005, cuando Dale Dougherty decidió que los proyectos tecnológicos sobre los que se escribía en la revista Make, en Estados Unidos, comenzarán a llegar a todo el público posible. Como él mismo dice: “Realmente creo que todos somos makers, todos creamos, construimos, producimos o damos forma a algo” (TED, 2011).

No sólo se trata de utilizar lo último en tecnología, sino también de construir objetos con herramientas tradicionales. Y se puede hacer de todo: cocina, repostería, pintura, escultura, herrería, manualidades, etc., debido al acceso libre en Internet. Actualmente existe un gran auge en temas de robótica, computación y electrónica, impresión 3D, cortadores láser, entre otros. Como ejemplo puedes ver el video ¿La nueva revolución industrial?: el Movimiento Maker (TEC, 2016).

ROLES DENTRO DE LA CULTURA MAKER

A medida que ha trascendido esta cultura, se han observado ciertas tendencias respecto a las habilidades adquiridas por los makers, segmentándose de la siguiente manera:

  • Cero a maker (zero to maker), es la persona que inicia con el entusiasmo de aprender sobre las habilidades y el acceso a la tecnología.
  • Maker a maker (maker to maker), son las personas con ciertos conocimientos y habilidades que comienzan a colaborar y generar aprendizajes entre ellos.
  • Maker al mercado (maker to market), éstos buscan o encuentran oportunidades de comercialización de sus creaciones (Hagel, Brown y Kulasooriya, 2013).

Recomendamos ver el video Joven mexicano creó fábrica de drones (Univisión Noticias, 2016). En él se narra una historia de éxito donde el protagonista pasa por cada uno de estos roles.

CULTURA MAKER EN LA EDUCACIÓN

Implementar esta cultura al aprendizaje formal tiene un gran potencial sustentado en el construccionismo. Esta teoría educativa fue desarrollada por Seymour Papert, y en términos generales considera que la construcción de artefactos es un facilitador del aprendizaje. Plantea que los sujetos, al estar activos mientras aprenden, construyen sus propias estructuras de conocimiento (Tesconi, 2015). Esto permite considerar su aplicación en la educación, particularmente en los procesos didácticos para la enseñanza. Hacer cosas por ti mismo implica el conocimiento o aprendizaje de varias disciplinas, artes u oficios. A esto se le denomina aprendizaje multidisciplinario.

Un ejemplo de organismo en búsqueda de la incorporación de la Cultura Maker en las escuelas es la Red de Educación Maker (REM), asociación civil interesada en las aportaciones del movimiento maker en la educación. Propone que veamos la educación maker como “un enfoque de construcción de aprendizaje basada en objetos y proyectos donde los contenidos de aprendizaje de una o más materias, se construyen en la mente del aprendiz a través de la experimentación y el juego con materiales y herramientas. Este enfoque busca crear actividades personalmente significativas, que expresen visiones artísticas, usando tecnología y aplicando conceptos científicos” (REM, 2018).

¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?

En el Doctorado de Sistemas y Ambientes Educativos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), actualmente se desarrolla un proyecto de investigación aplicada, apoyada en la Cultura Maker, que busca fomentar en los maestros de ciencia y tecnología en educación secundaria un cambio para la mejora de su práctica docente.

Se orienta la investigación con los docentes de este nivel, a través del diseño metodológico de investigación-acción. Este diseño propone que el propio docente sea el protagonista e investigador de su realidad, para entrar en un ciclo de acción y reflexión en pro de la mejora de su práctica docente. De esta manera buscamos que la estrategia empodere al profesor, apropiándose de las ideas y conocimientos que le ofrece la Cultura Maker. Más que llenar un espacio con tecnología, se busca que el docente desarrolle una actitud maker, la cual impactará a sus estudiantes y colegas, convirtiéndolo en un agente de cambio.

Cuando trabajamos con maestros descubrimos que lograron empoderar sus habilidades con la capacitación y el trabajo desarrollado en el curso denominado Taller docente Maker (Domínguez-González, Mocencahua-Mora y Cuevas-Salazar, 2018). En la figura 1 se tiene fotografía de docentes en la experiencia de construir un robot con Arduino en el Taller docente Maker.

Después pudieron compartir lo que aprendieron con sus alumnos a través de una estrategia de trabajo que fue planeada por ellos mismos e implementada en el aula, lo que implicó modificar en cierta medida su práctica docente (Domínguez-González, Mocencahua-Mora y González-Calleros, 2019).

Figura 1. Taller docente Maker.

COMENTARIOS FINALES

Lograr hacer algo por ti mismo y darlo a conocer es satisfactorio. En el proceso las personas se enfrentan a retos, se impulsa a investigar, se aprende a través de la construcción del objeto y da significado a lo que aprendes. La ventaja que tienes al adoptar la Cultura Maker es aprender haciendo, te diviertes y haces tecnología. Todos somos maker, cuando arreglamos la bicicleta con nuestras propias manos, cuando aprendemos a cocinar nuestra comida preferida, cuando aprendemos a coser para hacernos un traje para cosplay y también al compartir cómo lo hicimos. Ser maker no significa tener aparatos caros ni un espacio especial en una institución, es una actitud que se puede desarrollar sin importar la edad ni el género.

El trabajo de investigación que se desarrolló con docentes de secundaria llevó a tener hallazgos centrados en el aprendizaje y la socialización, aspectos derivados de la teoría del construccionismo, con el aprendizaje de nuevas cosas, aprender a través de lo que se hace, la actitud colaboradora y el aprendizaje cooperativo con la tutoría entre pares, donde el alumno se apoya con otro con mayor experiencia.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos el apoyo que nos brindó el Conacyt en el Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos de la BUAP. Asimismo, a todos los docentes que participaron de forma voluntaria en el proyecto de investigación.

 

* Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Contacto: martin.dominguezg@alumno.buap.mx

REFERENCIAS

Domínguez-González, M., Mocencahua-Mora, D., Cuevas-Salazar, O. (2018). Taller Docente Maker para la enseñanza de ciencia y tecnología en la educación secundaria. Innovación, Tecnología y Liderazgo en los entornos educativos. Pp. 169-179. Humboldt International University, EU.
Domínguez-González, M., Mocencahua-Mora, D., González-Calleros, J. (2019). Práctica docente apoyada en la cultura Maker para educación secundaria. Campus Virtuales. 8(2):35-46.
Hagel, J., Brown, J., y Kulasooriya, D. (2013). A movement in the making. Disponible en: https://www2.deloitte.com/content/dam/insights/us/articles/a-movement-in-the-making/ DUP_689_movement_in_the_making_ FINAL2.pdf
Peppler, K., y Bender, S. (2013). Maker movement spread innovation one project at a time. Phi Delta Kappan. 95(3):22-27. Disponible en: http://www.kyliepeppler.com/Docs/2013_ Peppler_Maker_Movement.pdf
REM. (2018). ¿Qué es la educación maker?. Recuperado de http://www. educacionmaker.org/que-es-la-educacion-maker/
TEC. (2016). ¿La nueva revolución industrial?: el Movimiento Maker. Disponible en: https://youtu.be/vPGZ5NCzhfE
TED. (2011). Dale Dougherty: somos hacedores. Disponible en: https:// www.ted.com/talks/dale_dougherty_we_are_makers?language=es
Tesconi, S. (2015). Crear artefactos para generar conocimiento compartido: el modelo de aprendizaje del movimiento maker como herramienta de formación del profesorado. Comunicación y Pedagogía: Nuevas Tecnologías y Recursos Didácticos. (283):40-47. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/283205995_Crear_artefactos_para_generar_conocimiento_compartido_El_modelo_de_aprendizaje_del_movimiento_maker_como_herramienta_de_formacion_del_profesorado
Univisión Noticias. (2016). Joven mexicano creó fábrica de drones. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AHSLOQn4_9c