Ciencia UANL

LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO Y LOS CONOCIMIENTOS LOCALES PARA LA INVESTIGACIÓN Y EVALUACIÓN. ENTREVISTA AL DOCTOR AURELIO LEÓN MERINO

María Josefa Santos Corral*

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.110, noviembre-diciembre 2021

El doctor León Merino es ingeniero agrónomo por la Universidad Autónoma de Chapingo, con especialidad en Economía Agrícola. Tiene una maestría en Economía en la Universidad de las Américas, Puebla, y un doctorado en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá, en España. Desde 1992 es académico del Colegio de Postgraduados (Colpos), donde, a partir de su experiencia y formación académica, pasó de investigador auxiliar adjunto a profesor investigador asociado, realizando tres actividades sustantivas: enseñanza, investigación y vinculación. Los temas que trabaja están relacionados con la evaluación socioeconómica de programas y proyectos de desarrollo rural que van de la explotación forestal y ganadera a la transformación de productos artesanales. Sobre los temas anteriores, el doctor León ha publicado artículos científicos, capítulos de libros y ha graduado estudiantes de maestría y doctorado. Además de su trabajo académico, ha participado en diversas evaluaciones socioeconómicas de proyectos y programas de desarrollo rural, financiados tanto por el gobierno mexicano como por organismos internacionales, como el Banco Mundial y Fundación W.K. Kellogg. Ha sido vocal del Programa de Posgrado en Estudios del Desarrollo Rural (2015-2016) y coordinador del mismo programa (2017-2018).

¿Qué lo lleva a decidirse por una carrera ligada a la investigación?

Para responder a esta pregunta puedo señalar que mi actividad en el Colpos ha estado ligada a la investigación y a la vinculación desde 1992, año en el que ingresé a la institución, donde fui contratado para realizar y apoyar proyectos de investigación que tenía en marcha el área de Planeación y Evaluación de Recursos y Programas de Desarrollo Rural (hoy constituida en una Línea General de Aplicación del Conocimiento), al interior del Centro de Estudios en Desarrollo Rural (hoy Programa). El área la fundó y entonces la coordinaba el Dr. Helidoro Díaz Cisneros. El primer trabajo que realicé consistió en participar, en colaboración con el M.C. Diego Platas Rosado, en el levantamiento de una encuesta que se aplicó a pequeños productores de Puebla, Querétaro y Guanajuato.

Entrevistamos a productores de granos básicos, hortalizas, caña de azúcar, y también a productores que estaban vinculados con empresas empacadoras de hortalizas y a los que estaban asociados con empresas productoras de huevo (Bachoco). Este trabajo de investigación estaba orientado a conocer los cambios anticipados de la reforma al Artículo 27 constitucional y su impacto en los pequeños productores. La investigación permitió obtener información valiosa de lo que pensaban los agricultores de pequeña escala, pues entones había muchas posiciones. Por ejemplo, aquélla que proponía, desde el gobierno y organismos internacionales, que los productores se deberían integrar bajo un esquema para aprovechar las economías de escala, para ello planteaban abrir el mercado de la tierra para hacer más eficiente la producción y dar certidumbre para propiciar la inversión privada.

Otros, desde la academia señalaban, que la reforma constitucional podría propiciar un proceso de concentración de la tierra en el país. Sin embargo, la investigación se diseñó para rescatar la visión de los productores, sobre las oportunidades y consecuencias de abrirse al mercado de la tierra con la reforma al Artículo 27 constitucional. Así, entre los entrevistados encontramos una gran diversidad de opiniones y posturas. En principio, aquéllos que decían que la tierra era un recurso fundamental para ellos y su familia, que no la venderían, sino que, al contrario, querían comprar más. Estaban también aquéllos de edad avanzada, cuyos hijos habían emigrado de sus comunidades, que preferían vender la tierra.

Los ligados a las empacadoras sentían que les iba muy bien en la asociación que tenían con ellas. Además, en lugares como Jurica, comunidad cercana a la zona industrial de Querétaro, donde habían migrado a trabajar muchos jóvenes hijos de los agricultores, los productores veían que sus hijos no regresarían y pensaban que eventualmente venderían la tierra. Efectivamente, cuando regresé 25 años después, vi que ahora todo estaba urbanizado. La cercanía de las tierras agrícolas a las grandes ciudades propició el cambio del uso, al pasar de tierras dedicadas a las actividades agrícolas a terrenos urbanos. Sin embargo, en otros sitios esto no ocurrió, sobre todo donde hay cultivos más rentables.

Posteriormente, con los doctores Leobardo Jiménez Sánchez, quien fue de los fundadores del Colpos, y un gran estratega del desarrollo rural, Heliodo Díaz Cisneros, Esteban Valtierra Pacheco, Aníbal Quispe Limaylla, MC. Óscar Luis Figueroa Rodríguez (hoy doctor), y con el MC. Martín Hernández Juárez (hoy doctor también), seguí participando en varios proyectos de evaluación de los programas públicos operados por nuestra cabeza de sector, Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagar), que en 2000 pasó a Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) y hoy es Sader (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural).

Entre estos proyectos puedo mencionar investigaciones sobre las organizaciones económicas exitosas del medio rural en México; capacitación del personal técnico de entidades evaluadoras para realizar la evaluación del Programa de Apoyo al Desarrollo Rural a nivel nacional, incluso, con este fin se elaboró un manual; evaluación de diez proyectos de la Red Nacional de Desarrollo Rural Sustentable (Rendrus) en los estados de Guanajuato e Hidalgo; evaluación de la Rendrus en diez entidades de la región centro de México; evaluación diagnóstica, de seguimiento y de resultados e impacto del Proyecto Manejo Sustentable de Laderas (PMSL) que operó, en el periodo 2000-2006, en las regiones Mazateca, Cuicateca y Mixe del estado de Oaxaca. Este último fue un proyecto muy importante, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial, y por el gobierno de México (Sagarpa, gobierno del estado de Oaxaca).

A partir de él se desarrolló una metodología de medición de captura de carbono y una tecnología agrícola para condiciones de laderas conocida como milpa intercalada en árboles frutales (MIAF). Durante el desarrollo de estos proyectos encontramos que existen capacidades locales para realizar trabajos de investigación y evaluación socioeconómicas y que los pequeños productores, si se les apoya y se les capacita adecuadamente, están dispuestos para adoptar nuevas tecnologías agrícolas para incrementar sus niveles de producción y conservar su tierra y demás recursos naturales. Por otro lado, nos dimos cuenta que, para poder trabajar y mantener una buena comunicación para realizar una adecuada evaluación socioeconómica entre las comunidades de las tres regiones donde operó el programa, era necesario buscar la colaboración con las escuelas de educación media superior (bachilleratos técnicos) para que estudiantes de la región que dominaban el idioma local, previamente capacitados, nos ayudaran al levantamiento de la información.

Esto nos permitió hacer el trabajo en corto tiempo, y a los estudiantes que quisieron participar, les ayudó a entender mejor los problemas de su región. También participé con mis colegas del área en la evaluación de resultados e impacto de los proyectos de la Iniciativa de Nutrición Humana de la Fundación W.K. Kellogg que operó en la región de América Latina y el Caribe.

Puedo decir que soy una persona afortunada al encontrarme en un trabajo que me permitió aprender desde recién salido de la licenciatura. El Colegio de Postgraduados me ofreció la posibilidad de trabajar con grandes maestros especialistas del desarrollo rural, con experiencia en evaluaciones socioeconómicas como los doctores Leobardo Jiménez Sánchez y Heliodoro Díaz Cisneros.

¿Cómo decide el tipo y los temas de trabajo en los que participa?

El foco de la línea de generación y aplicación del conocimiento, donde me ubico en el Colpos, se centra en la solución de problemas, a la vez que se aprende de ellos para proponer acciones que mejoren las condiciones de vida de las familias, sus recursos y sus formas de organización en el medio rural. Trabajamos en grupo y entre todos decidimos los temas, la forma de abordarlos y quién puede ser la persona más indicada para liderar el proyecto de acuerdo con su expertise. En cuanto a los tópicos de los proyectos de investigación y consultoría en los que participamos, los usuarios nos proponen temas de su interés y nuestro grupo también propone otros.

Por otro lado, en mi papel de profesor, los temas de investigación los identifican las y los estudiantes, la designación del profesor o profesora que será el consejero del alumno se hace en función de la experiencia de la persona para dirigir la investigación propuesta. Nos enriquecemos mucho de los temas formulados por los estudiantes. Finalmente, son éstos quienes deciden si trabajan o no con el profesor o profesora que se les asigna provisionalmente, antes de formalizar su consejo particular. Así, en mi caso, son los estudiantes quienes proponen los temas de investigación que trabajo con ellos, yo sólo dirijo la investigación, ayudo a definir el problema y a delimitar el tema.

En mi trabajo no compito con mis colegas, porque reconozco que cada uno tiene capacidades y experiencia para conducir la marcha de un proyecto y para la formación de estudiantes, y merecen todo mi reconocimiento y respeto.

¿Cómo vincula la investigación con la evaluación de proyectos?, ¿qué papel juega aquí la docencia?

La investigación científica es la búsqueda sistemática de respuestas para explicar fenómenos que desconocemos. Por su parte, en la evaluación también se busca información de manera sistemática, pero con otros cánones. La evaluación socioeconómica de proyectos requiere de la búsqueda de datos o información de manera sistemática, tomando como referentes ciertos criterios para valorar con objetividad el mérito de los proyectos o pro- gramas evaluados. Por ejemplo, si un proyecto o programa cumplió o no con los objetivos, si se lograron los resultados o impactos esperados en la población meta y, en caso de que no se logren, debe darse una explicación de la razón de ello y proponer recomendaciones para lograr los resultados esperados.

Así, el fin último de las evaluaciones es orientar a los tomadores de decisiones. Desde ahí deben ser planteadas, no con el propósito de demeritar el trabajo realizado, sino para orientar las acciones que se formulan dentro del proyecto o programa, buscando siempre que los recursos se inviertan de la mejor manera, para resolver los problemas o atender las necesidades de la población beneficiaria.

Por su parte, la docencia ofrece conocimientos a los estudiantes para abordar los temas de investigación y de evaluación. Considerando ciertos criterios, aplicando técnicas e instrumentos adecuados para obtener datos válidos, confiables y oportunos y, con ellos, dar respuesta a preguntas y emitir juicios sustentados. En algunos casos se incluye a los estudiantes en proyectos de evaluación, dependiendo de los tiempos y los entregables.

La investigación y la evaluación están, pues, muy ligadas. De la evaluación surgen temas de investigación que después se abordan para entender los procesos que están ocurriendo. Por ejemplo, para explicar el fracaso de ciertos programas, la investigación ayuda a profundizar en la realidad más allá de los supuestos que guían un proceso evaluativo. Es a partir de la investigación que se pueden entender los distintos contextos socioeconómicos, la diversidad geográfica, los distintos procesos de producción y las particularidades culturales. La investigación ofrece herramientas para aproximarnos a mejores evaluaciones que, eventualmente, puedan contribuir a la toma de decisiones, a mejorar procesos y a comprender las especificidades de los productores. La investigación ayuda a hacer evaluaciones más realistas, menos generales y, a la vez, los resultados que se obtienen de una evaluación ayudan a plantear y afinar un proyecto de investigación.

¿Cómo enriquece la evaluación a los trabajos de investigación y éstos a la primera?

Con base en mi experiencia puedo señalar que las evaluaciones aportan información valiosa para plantear nuevos temas de investigación, así como para entender los factores del éxito o fracaso de los proyectos o programas. Las investigaciones realizadas en los contextos socioeconómicos de las y los productores permiten obtener información precisa, para definir criterios e indicadores más adecuados y con ello proponer evaluaciones más apegadas a la realidad. A partir de lo anterior se puede recomendar, por ejemplo, que las evaluaciones no sigan los mismos criterios en distintos contextos socioeconómicos.

Las diferentes variables que interactúan en los procesos sociales y económicos tienen pesos específicos. Al aplicar los mismos criterios de evaluación a grandes regiones y a una gran diversidad de comunidades humanas, se parte del supuesto de que todos los demás actores que intervienen permanecen constantes, o que el efecto que tiene un elemento externo sobre las variables que interactúan en los territorios o comunidades es el mismo. Suponer lo anterior no es equilibrado, es poco realista, pues la cantidad y calidad de los recursos que tienen las familias, las comunidades y las regiones son diferentes, sus formas de organización son diversas y la valoración que tienen de sus recursos también son distintas.

Para identificar esta diversidad es importante realizar investigaciones que permitan conocer la manera en que toman decisiones las y los productores agrícolas, frente al uso de las tecnologías recomendadas, y documentar los procesos de adopción de dichas tecnologías. Es a través de la investigación que pueden conocerse las circunstancias específicas de las y los productores, y con ello ofrecer recomendaciones para la adopción de cierta tecnología.

¿Cuáles son los saberes y conocimientos útiles para enriquecer las dos actividades?

Mi participación en evaluaciones socioeconómicas de proyectos y programas enfocados al sector rural, y las investigaciones realizadas con mis estudiantes, me han permitido comprender la complejidad de los problemas del medio rural y tratar de evaluarlos, de una manera ordenada y sistematizada, identificando aquellos elementos en los que puedo incidir. Para ello, es muy importante estar vinculado con los productores para comprender la manera en que toman decisiones. Por ejemplo, cuando hice el trabajo de la sierra de Oaxaca, no entendía por qué los productores tienen pequeñas parcelitas a lo largo de todo el gradiente, en la parte alta, media y baja. Hecho que pudiera parecer irracional frente a lo que nos enseñan en los cursos sobre la organización bajo un esquema de economías de escala, donde se propone que, al seguir el esquema, se logra incrementar la producción agrícola. Sin embargo, cuando uno está allá, entiende que la estrategia de los productores es la más eficiente, porque la gran diversidad de parcelas en distintos ambientes agroecológicos les permite tener y cultivar semillas de diferentes ciclos, lo que contribuye a minimizar el riesgo, frente una contingencia ambiental como una helada o sequía.

Esto lo comprendí bajo la lupa de la investigación, donde aprendí mucho al estar atento a los conocimientos de los otros. Para entender los problemas del sector rural hay que ponerse los lentes de un investigador y hacerse las preguntas adecuadas, no dar por hecho cualquier cosa por muy simple que sea, ni extrapolar explicaciones de procesos sociales ubicados en contextos diferentes. Nuevamente, hay que prestar atención a los conocimientos locales.

¿Cómo construye la red que le permite transitar de la investigación a la evaluación y de ésta a aquélla?

La red se va construyendo en función de la complejidad de la investigación o de la evaluación. Siempre hay que invitar a colaborar a científicos y técnicos comprometidos en participar y en aportar sus conocimientos a la solución del problema. Los resultados de la investigación se prueban en campo, en los contextos o circunstancias socioeconómicas de los productores y la gente tiene que estar allí, donde puede evaluarse el proceso, para hacer cambios paulatinos, considerando las necesidades y estructura de las familias, su organización y el medio en el que se encuentran.

Así, para resolver problemas de gran envergadura se requiere de la participación de equipos inter y transdisciplinarios, preparados, comprometidos y con objetivos comunes, pues se necesitan distintos conocimientos, como los que ofrece la Psicología, para saber lo que pasa en el campo, pero también en el equipo de investigación. Por otro lado, hay que saber liderar a los equipos para minimizar conflictos y no minar los esfuerzos que están detrás de cada proyecto. Para ello, se debe reconocer lo que cada investigador puede hacer en beneficio del trabajo que se está realizando. El trabajo en equipo es fundamental, se tienen que hacer sinergias tanto en recursos como en capacidades. El objetivo último es comprender los procesos para transformarlos en beneficios para las comunidades, respetando sus formas de organización, sin alterar los aspectos esenciales de las colectividades. En este sentido, la labor de sociólogos y antropólogos es indispensable.

¿Qué le ha dado el Colpos al doctor León, y usted qué piensa que le ha dado al Colpos?

Es una buena pregunta. Soy una persona que valora mucho todo lo que el Colpos me ha dado y siempre estoy buscando la forma de retribuir lo que he recibido. Todo lo que tengo me lo ha dado mi institución. Me ha dado la posibilidad de desarrollarme, de crecer, de ofrecerles oportunidades a los integrantes de mi familia porque, gracias al trabajo que yo tengo, mis hijos han podido estudiar lo que ellos han querido. Con la pandemia me siento más afortunado porque no he parado. Sigo haciendo investigación con mis estudiantes, impartiendo cursos y me están pagando. Cosa que no puede hacer el sector industrial o de servicios, pero nosotros lo podemos hacer, con limitaciones, pero podemos.

Además, una gran lección que obtuvimos de esta pandemia fue que nos salimos de la forma de trabajo tradicional e incrementamos el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC), aunque, claro, hay cosas que no se pueden hacer como el trabajo de laboratorio o el trabajo de campo. En el aspecto académico, puedo señalar que gracias al permiso que obtuve del Colegio de Postgraduados pude concluir mi formación académica, realicé mi maestría y estudios doctorales conservando mi plaza académica y al graduarme me incorporé nuevamente a la institución.

Yo, a cambio, me dedico 100% a las actividades que tengo en el Colpos: atender a mis estudiantes, hacer trabajos de vinculación con todo lo que está a mi alcance. Una forma de seguir contribuyendo es participar en el proyecto de las cajas de ahorro y prestamos comunitarios, para que las y los productores cuenten con recursos, pues están siempre muy limitados. Necesitan recursos. Este proyecto comenzó con una propuesta dirigida por el Dr. Heliodo Díaz Cisneros y el Dr. Leobardo Jiménez Sánchez, y se encontró que los productores más pobres devolvieron el recurso, mismo que provenía de un capital semilla para formar sus cajas de ahorro y préstamos.

Así, con los intereses que ellos determinaron y pagaron fortalecieron sus cajas. Ahora estamos en una tercera ronda para trabajar cerca del campus Montecillo donde se ubica la sede del Colpos. Con éste y otros proyectos que tienen en marcha mis colegas del Colegio de Postgraduados nos proponemos contribuir al desarrollo de nuestro país en materia de producción de alimentos y conservación de los recursos naturales, porque todos queremos que la gente viva bien, pues con ello el país será mejor. Ahí está la importancia de hacer investigaciones y vincularse con el sector rural, para contribuir a que los productores resuelvan sus problemas, ayudarles a despegar y a romper los lastres que los detienen.

A lo largo de mi carrera académica he realizado las actividades y funciones que me corresponden, entregándome en cuerpo y alma, poniendo todo mi esfuerzo y capacidad intelectual, trabajando con honestidad y procurando el bien común. Pienso que si todos actuamos de esta forma, los grandes problemas que nuestra sociedad enfrenta tendrán una solución satisfactoria que permitiría que nuestro país siga creciendo y nuestra sociedad evolucione hacia una con menor desigualdad y mayores oportunidades para todos.

 

*Universidad Nacional Autónoma de México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx