Ciencia UANL

El Tlapiani, el primer guardián de asteroides construido por manos mexicanas

La Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, ha diseñado y construido el primer telescopio de última generación: el “Tlapiani Tetra Telescopio”; el Tlapiani, o “guardián” en Náhuatl, fue totalmente construido con habilidades y conocimiento mexicano. El nombre de este artilugio surge luego del gran impulso que ha dado la Rectoría de la UANL, encabezada por el maestro Rogelio Garza Treviño, y su visión 2030, que incluye las tres T: “Trabajar, Transformar y Trascender”.

El coordinador del Programa Universitario para el Desarrollo de la Astrofísica y Ciencias del Espacio de la UANL, Dr. Eduardo Pérez Tijerina, comenta que el proyecto Tlapiani cumple con dicha consigna, ya que el proyecto ha generado mucho trabajo a miembros de la comunidad científica y académica, de igual manera se ha transformado el conocimiento para abrir nuevos horizontes y, sin duda alguna, estál ogrando que se trascienda como sociedad.

El Observatorio de la UANL fue construido en el cerro “El Picacho”, ubicado en el municipio de Iturbide, Nuevo León, a 2 mil 400 metros de altura. La locación fue decidida así porque este punto es considerado uno de los mejores cinco sitios a nivel nacional para apreciar el espacio, pues cuenta con 65% de noches despejadas al año y la oscuridad del cielo alcanza magnitudes (aparentes) de 22.5 a 23, lo cual lo hace un sitio ideal.

El Tlapiani está constituido por cuatro espejos que permitirán el monitoreo de asteroides y observaciones de objetos de espacio profundo como cometas y estrellas variables. Cada lente mide 50 cm de diámetro y la geometría de sus espejos permitirá ver objetos con magnificaciones de 20 y hasta 100 veces si son brillantes. Con este proyecto, México entrará en las campañas nacionales e internacionales de monitoreo de asteroides.

La importancia de este tetratelescopio no sólo recae en el conocimiento científico que se podrá generar, sino en el hecho de que, a lo largo de los ocho años en los que se estuvo arduamente planeando y ejecutado, se generó empleo para distintas personas que no contaban con trabajo. No sólo es hacer el diseño, la mecánica o los engranes del telescopio, el proceso también implica adaptar el terreno del cerro, hacer un camino entre los escombros y, como comenta el Dr. Eduardo Pérez, “todo viene de la mano, la parte científica, el desarrollo económico, generación de empleo y el beneficio para la gente”.

Gracias a esta iniciativa emprendida por la FCFM de la UANL, en colaboración con sus colegas de Ensenada, UNAM, Conacyt, etcétera, se ha podido despertar un interés en el turismo científico en Iturbide, Nuevo León, logrando que el beneficio no sólo fuera para la comunidad de este específico gremio, también para la gente del pueblo. Debido al trabajo en equipo, el Tlapiani es concebido como un discurso holístico: un proyecto que, al involucrar a tantos sectores y gremios tan distintos, deja claro que la ciencia es para todos: “Lo más difícil del proyecto Tlapiani fue convencer a la gente de que se tiene la capacidad para hacer proyectos de este nivel”, comentó el Dr. Eduardo Pérez.

Para la elaboración del Tlapiani, se requirió ayuda de todas y de todos, desde estudiantes encargados de la modelación de los espejos que tiene el telescopio, pasando por el diseño del mecanismo para moverlo, hasta albañiles que adaptaron el cerro para la implementación del observatorio que incluye edificio, domo y telescopio.

Sin duda uno de los logros más importantes de este proyecto, y que no termina en su construcción, sino que continuará durante mucho tiempo, es que toda la comunidad se está uniendo, desde albañiles e ingenieros, hasta estudiantes y profesores, para generar juntos el respectivo conocimiento de distintas áreas y poder desarrollar habilidades con el potencial que todas y todos los mexicanos tenemos.

“No lo vean como un gasto, es una inversión para generar empleo, ayudar el turismo y seguir generando conocimientos al alcance de todos”, comenta el Dr. Eduardo Pérez Tijerina. Sin duda alguna, todas y todos nos deberíamos sentir orgullosos por este logro que trascenderá en la historia. Seamos parte de la UANL o no, el Tlapiani nos demostró que todos tenemos el potencial y la capacidad para crear grandes cosas.

 

*Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Contacto: abbiramirez7@gmail.com